El documento describe el arte colonial en América, caracterizado por la mezcla del arte indígena, español y elementos locales. El arte religioso católico se propagó a través de la arquitectura, pintura e imaginería. Escuelas artísticas como la Quiteña y Cuzqueña se desarrollaron, fusionando estilos europeos con motivos indígenas. El barroco americano se caracterizó por ser decorativo y mestizo.