El acné es una enfermedad crónica de la glándula pilosebácea asociada a un aumento de la secreción de grasa, que afecta al 80-90% de la población mundial y se manifiesta principalmente en la cara y el tronco de adolescentes y jóvenes. Su diagnóstico es clínico y su tratamiento debe ser individualizado y a largo plazo para controlar las lesiones inflamatorias sin dejar cicatrices a través de medidas generales como el cuidado de la piel y una dieta equilibrada.