La dignidad profesional implica respetar al usuario y a uno mismo, desempeñando actividades con motivaciones claras y cultivando las aptitudes necesarias. El ordenamiento jurídico regula la conducta, exigiendo un comportamiento justo y conforme a la ley, mientras que el conocimiento profesional debe actualizarse constantemente a través de la capacitación. La asistencia a congresos y cursos es fundamental para la especialización y el reciclaje del trabajador.