El documento describe la complejidad de las organizaciones como sistemas sociotécnicos adaptativos que operan en entornos cambiantes. Discuten que las organizaciones requieren capacidades como autonomía, recursividad y reflexividad para generar actividades que sostengan su carácter autogenerativo. También señala que las organizaciones no son máquinas programadas sino sistemas que se construyen a medida que enfrentan situaciones imprevistas, y que su aprendizaje y capacidad de adaptación son vitales para su continuidad.