La sociedad del Antiguo Régimen se caracterizaba por su desigualdad y rigidez. Estaba dividida en estamentos, con los nobles y el clero como privilegiados que no pagaban impuestos y ocupaban cargos políticos, y el resto de la población como no privilegiados dedicados principalmente a la agricultura. El gobierno era absolutista, con el rey concentrando todos los poderes. La economía era agraria y se basaba en el feudalismo.