ANTROPOCENTRISMO Y EL AMOR
PRESENTADO POR:
KELLY ALEJANDRA VALENCIA ALMARIO
COLEGIO BAHAI RUHI ARBAD
ASIGNATURA LENGUAJE
GRADO 11
PUERTO TEJADA CAUCA
2017
ANTROPOCENTRISMO Y EL AMOR
PRESENTADO POR:
KELLY ALEJANDRA VALENCIA ALMARIO
PRESENTADO A:
LEONARDO CHANTRE RUIZ
COLEGIO BAHAI RUHI ARBAD
ASIGNATURA LENGUAJE
GRADO 11
PUERTO TEJADA CAUCA
2017
INTRODUCCION
El antropocentrismo fuerte, el cual considera que el individuo es lo único importante en el
mundo y después todo lo demás, como es la naturaleza en primer lugar, posteriormente las
comunidades, las culturas, las instituciones humanas. Por otro lado tenemos:
El antropocentrismo débil, el cual señala que simplemente el humano es el centro de toda
actuación, pues decida lo que decida, el ser humano es el fundamento que justifica todas
sus decisiones.
A partir de la posición anterior, se reconoce, que el ser humano puede poner límite y orientar
sus preferencias y simultáneamente establecer deberes hacia los demás objetos no humanos.
Es por eso que las ecofilosofías que han surgido desde el siglo pasado pueden agruparse en
ecofilosofías biologistas, las cuales niegan la legitimidad del antropocentrismo fuerte, pero
además también la legitimidad del antropocentrismo débil.
El amor es una fuerza que hace que las personas tengan diferentes comportamientos, es decir,
una persona enamorada podría llegar a hacer cosas que si no estuviera en este estado no haría.
Pero, en la actualidad la fuerza amorosa se manifiesta también en la tensión que se percibe
en las relaciones entre cuerpo e mente. La obsesión de Occidente por idealizar el cuerpo
perfecto está muy integrada en nuestra cultura, en la que se ritualizó el cuidado estético del
cuerpo como una forma de relación social. Los medios de comunicación como el cine, la
publicidad y la televisión transmiten esa metáfora corporal, induciéndonos a la perdida de
referentes reales. En nuestra sociedad materialista e individualista de comienzos del siglo
XXI, la cultura de la estética en la que triunfa todo aquello que tiene juventud y belleza,
aniquiló, en un mundo que vive únicamente de las apariencias, la verdadera forma de ser de
cada cual, es decir, la pluralidad de las personalidades que le dan riqueza a la vida de los
seres humanos, e impuso un patrón estético en el que los que no encajan en él se ven
rechazados por los demás. Esto les hizo perder la mayor parte de los humanos sus referentes
éticos y vivir una vida virtual en un mundo que es real.
El problema amoroso ha sido objeto de estudio de la filosofía desde Platón hasta Nietzsche,
y siempre se ha repetido la misma pregunta ¿Qué es el amor? La mayoría de los filósofos que
se ocuparon de este tema como; Rousseau, Kant o Spinoza lo hicieron de forma esporádica,
a excepción de Platón, que hizo de él una de las potencias del conocimiento.
ANTROPOCENTRISMO
El antropocentrismo puede tener diversas maneras de ser entendida, dependiendo de los
contextos.
Etimológicamente la palabra antropocentrismo es clara: está compuesta de dos términos, uno
griego, el otro castellano, pero que proviene del latín. “Anthropos” es griego y quiere decir
“hombre” en el sentido genérico de “ser humano” (el específico “varón” se dice “andros”).
La segunda parte es aún más obvia y deriva del término latino “centrum”. Es decir
antropocentrismo se refiere al ser humano considerado como centro.
Es una Concepción filosófica que considera al ser humano como centro del Universo y el
fin absoluto de la naturaleza: en el Renacimiento surge un humanismo que valora lo humano
por sí mismo (antropocentrismo).
El antropocentrismo es una corriente de pensamiento que afirma la posición central del ser
humano en el cosmos. Se caracteriza por una confianza en el hombre y todo lo que sea
creación humana --artes, ciencia, razón-- y una preocupación por la existencia terrena y los
placeres que ofrece. Fue la doctrina dominante del Renacimiento frente al teocentrismo de la
Edad Media.
Ejemplos: Don quijote de Miguel de Cervantes es una novela antropocéntrica, dado que su
protagonista cree vehementemente que puede trazar su propio camino y ser quien quiere ser.
No hay muchas referencias a Dios en la novela; en cambio se centra el poder del hombre.
La Real Academia Española (RAE) define así el término:
“ Filos. Doctrina o teoría que supone que el hombre es el centro de todas las cosas, el
fin absoluto de la naturaleza y punto de referencia de todas las cosas: el
antropocentrismo se opone al teocentrismo.”
Lo que Wikipedia nos ofrece bajo el título “Antropocentrismo” empieza su escrito con un
párrafo descriptivo que reza de esta manera:
“El antropocentrismo es la doctrina que en el plano de la epistemología sitúa al ser humano
como medida de todas las cosas, y en el de la ética defiende que los intereses de los seres
humanos es aquello que debe recibir atención moral por encima de cualquier cosa. Así la
naturaleza humana, su condición y su bienestar —entendidos como distintos y peculiares en
relación a otros seres vivos— serían los únicos principios de juicio según los que deben
evaluarse los demás seres y en general la organización del mundo en su conjunto. Igualmente,
cualquier preocupación moral por cualquier otro ser debe ser subordinada a la que se debe
manifestar por los seres humanos. El antropocentrismo surge a principios del siglo XVI,
entrando ya a la Edad Moderna, y reemplaza al teocentrismo” (23 de diciembre de 2013).
¿Cuándo empezó a usarse ese término? No he localizado ese dato; posiblemente no tenga
más de un siglo, pero eso no es lo importante, sino más bien, cuándo empezó a considerarse
al ser humano como centro en nuestro mundo occidental, pues no es mi intención hacer un
estudio histórico, sino fijarme en lo que el término “antropocentrismo” ha venido
significando del Renacimiento para acá.
El texto de Wikipedia señala el tránsito histórico de una posición teocéntrica a una
antropocéntrica que se dio precisamente en el Renacimiento. Pero veamos lo que San
Gregorio de Nisa (c335-c394, Padre de la Iglesia, escribió: “Después de haber terminado la
creación del hombre —que era totalmente nuevo y totalmente hermoso—, Dios le dijo:
‘Hombre tú serás el señor de la tierra y superior a todo lo que existe en el universo. Serás
igual a mí, tu Dios. Como prueba de tu semejanza con Dios, te doy desde ahora la
prerrogativa por excelencia: la libertad’.”
(PG XLVI, 524 A),Y en el siglo VI ya Boecio (c480-c525) daba una definición de persona
sin alusión a la divinidad: «rationalis naturæ individua substantia» (“Substancia individual
de naturaleza racional”)
El término tiene dos aplicaciones principales. Por un lado, es un lugar común de la
historiografía calificar como antropocéntrica del Renacimiento y la cultura moderna, en
contraste con el teocentrismo supone la Edad Media. La transición de la Edad Media a la
cultura moderna es a menudo vista como el paso de los centros filosóficos y culturales en
Dios a otra, centrada en el individuo – si bien este modelo ha sido reiteradamente cuestionado
por varios autores que han tratado de mostrar la continuidad entre la perspectiva medieval y
el Renacimiento. Por otra parte, en un contexto moderno, se llama antropocentrismo a las
doctrinas o perspectivas intelectuales que toman como paradigma único de la mente las
peculiaridades de la especie humana, que muestra constantemente que el único entorno
conocido es propicio para la existencia humana, y ampliando indebidamente las condiciones
la existencia de seres inteligentes en todo lo posible. El antropocentrismo, por lo tanto, puede
tomar un aspecto cultural – como en la representación, típica de la Edad de Oro de la ciencia
ficción – del ser humano como excepcional entre las especies inteligentes, como se evidencia
en las representaciones ingenuas de los extraterrestres como vagamente humanoides. En
resumen, es un concepto que considera que la humanidad debe permanecer en el centro de
la comprensión humana, es decir, el universo debe ser evaluado de acuerdo a su relación con
el hombre. La conciencia del hombre sobre sí mismo y sobre los fenómenos que los rodean
no ha ocurrido sólo en Grecia, pero fue allí donde, en virtud de una cultura dedicada a la
figura humana, desarrollando explicaciones racionales, tales como las matemáticas, la
medicina y la filosofía, el hombre podía ser visto como “centro de todas las cosas”.
ANTROPOCENTRISMO MODERNO
Pedro Miguel Funes Díaz
20/07/15 5:00 AM
Un apartado de la "Laudato si" del Papa Francisco, en el tercer capítulo, se llama "Crisis y
consecuencias del relativismo moderno, señalando en primer término que se ha debilitado el
valor que el mundo posee en sí mismo y el hombre no encuentra su lugar en él, perdiendo
también su propio valor. Afirma: "La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza
y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por
reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras". En nuestros
días se exalta el papel de la ciencia y la tecnología y no se reconoce el valor propio de los
seres de nuestro mundo, pero se reacciona negando al ser humano su valor peculiar. No se
debe pasar de un antropocentrismo desviado a un "biocentrismo" que sólo provocará nuevos
desajustes. El problema está en que no puede sanarse el ambiente si no se sanan las relaciones
básicas del ser humano. El Pontífice se apoya en este punto para hacer ver que "dado que
todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación
del aborto". Comenta entonces recordando la "Caritas in veritate de Benedicto XVI: "No
parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a
veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada
sea causa de molestias y dificultades: «Si se pierde la sensibilidad personal y social para
acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la
vida social»". Se pasa, en la encíclica, al tema de lo que denomina relativismo práctico, que
se da "cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad
absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo". Se añade
que "por eso no debería llamar la atención que, junto con la omnipresencia del paradigma
tecnocrático y la adoración del poder humano sin límites, se desarrolle en los sujetos este
relativismo donde todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos.
Hay en esto una lógica que permite comprender cómo se alimentan mutuamente diversas
actitudes que provocan al mismo tiempo la degradación ambiental y la degradación social".
Enseguida se reclama la atención al trabajo y a las innovaciones biológicas. Sobre el primero
considera que una ecología integral, es decir una ecología completa, que no deje de lado
ningún aspecto importante, se debe preservar el trabajo, porque "si intentamos pensar cuáles
son las relaciones adecuadas del ser humano con el mundo que lo rodea, emerge la necesidad
de una correcta concepción del trabajo porque, si hablamos sobre la relación del ser humano
con las cosas, aparece la pregunta por el sentido y la finalidad de la acción humana sobre la
realidad".
Por lo que toca a las innovaciones biológicas producto de la investigación, el Papa recuerda,
siguiendo el Catecismo, que "el poder humano tiene límites y que es contrario a la dignidad
humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Todo uso
y experimentación exige un respeto religioso de la integridad de la creación"
EL HOMBRE EN LA NATURALEZA
Darwin fue el primero en plantear, desde un punto de vista científico, que el hombre es parte
de la naturaleza y que, a pesar de las particularidades que lo hacen único, no es más que una
entre millones de especies únicas. Somos poco originales. Sólo destacamos por el bipedismo
y el alto grado de encefalización. Gracias a este último podemos preguntarnos por el sentido
y la naturaleza de las cosas. La ciencia y la técnica nos han dado un inmenso poder, y en
nuestras manos está, obedeciendo las leyes de la naturaleza, influir en el presente y el futuro
del planeta. "El hombre ha crecido como especie mediante el trabajo, modificando la
naturaleza y modificándose a sí mismo, mientras que la araña sigue haciendo la misma tela.
Lo que hace especial el trabajo del hombre respecto del animal es que en éste el trabajo es
instintivo, rutinario, repetitivo, siempre igual, y en cambio, en el ser humano es consciente".
Hoy sabemos que la vida empezó hace más de cuatro mil millones de años, y que una
infinidad de especies han poblado desde entonces la Tierra. La historia nos demuestra que
dependemos del entorno y del resto de los seres vivos que nos acompañan en nuestra
existencia. Una especie no es sólo eso, también es un cuadro dialéctico de interrelaciones e
interdependencias con el resto de las especies.
VIVIR ES CONVIVIR
A fin de cuentas, en la vida del hombre no existe más que un único problema: saber
dónde está el centro de su alma; averiguar si yo soy el centro de mí mismo o si, en cambio,
tengo mi alma volcada hacia fuera de mí, hacia arriba o hacia mi alrededor; aclararme si yo
soy mi propio ídolo o si mi corazón es más grande que mis intereses; descubrir si mi
existencia es una autofagia (un devorarme a mi mismo) o más bien un servicio a algo
diferente de mí y más grande que yo; investigar si me estoy dedicando a chupetear mi propia
y personalísima felicidad o si, por el contrario, mi felicidad la he puesto al servicio de una
tarea más alta que mi propia vida y de otros seres (incluido el Otro ser, con mayúscula) que
valoro como más importantes que yo; en una palabra: saber si mi vida y mi alma se alimentan
de amor o de egoísmo.
Éste, repito, es el único y radical dilema, la pregunta clave a la que todo hombre debe
responderse con lealtad.
El hombre -todo hombre- nace como una circunferencia con el eje en el centro de sí
misma. Todo gira, según su instinto, hacia ese centro mágico, todo debería subordinarse a él
según su capricho. Pero el alma, lentamente, comienza a descubrir que hay algo por encima
y fuera de esa circunferencia, algo que le afecta también a ella.
¿Qué hacer entonces: atraer todo, subordinar todo hacia ese centro sacratisimo o más
bien tender hacia todo eso que se está descubriendo y ensanchar con ello nuestra
circunferencia, haciéndonos con ello más grandes? ¿Encastillarnos en nuestro egoísmo,
encadenando todo a él o, por el contrario, irnos «descentrando», sacar de nosotros nuestro
propio eje para colocar nuestro «polo de atracción» por encima o más allá de nosotros
mismos?
¿Nos abrirnos en el amor o nos cerramos en nuestra autoadoración?
Esta es la gran apuesta en la que nos jugamos el «tamaño» de nuestras propias vidas.
La primera opción -el egoísmo- conduce a la soledad; la soledad, a la amargura; la amargura,
a la desesperación. La segunda -el amor- conduce a la convivencia; la convivencia,
a la fecundidad; la fecundidad, a la alegría.
Por eso, el primer gran descubrimiento es el de que el prójimo no es nuestro limite y
menos nuestro infierno (como decía descabelladamente Sartre-. «el infierno son los otros»),
sino nuestro multiplicador.
Vivir es convivir. Convivir no es semivivir, sino multivivir; no recorta, aumenta; no
condiciona, lanza.
Amar puede implicar alguna renuncia (o comenzar siendo una renuncia), pero
siempre termina acrecentando. En rigor -como decía Gabriel Marcel-, «nada está jamás
perdido para un hombre que sirve a un gran amor o vive una verdadera amistad, pero todo
está perdido para el que está solo.
" No hay más que un sufrimento que estar solo ".
Yo pienso a veces que si se nos concediera por una gran gracia de Dios descubrir lo
que en nuestra alma es realmente nuestro y lo que debemos a los demás, nos impresionaría
comprobar qué cortas fueron nuestras conquistas personales. ¿Qué seria yo ahora sin todo lo
que recibí de prestado de mis padres, mis hermanos, amigos? ¿Cuántos trozos de mi alma
debo a Bach o a Mozart, a Bernanos o a Dostoievski, a Fray Angélico o al Greco, a Francisco
de Asís o Tomás de Aquino, a mis profesores de colegio o seminario, a mis compañeros de
ordenación y de trabajo, a tantos corno me han querido y ayudado? Me quedaría desnudo si,
de repente, me quitaran todos esos préstamos.
¿Y cuánto me ha dado también lo poco que yo di? «La felicidad -decía Follereau- es
lo único que estamos seguros de poseer cuando lo hemos regalado.»
Vivir es hacer vivir. Hay que crear otras felicidades para ser feliz. Hay que regalar
mucho para estar lleno.
En cambio, ¡qué infecundo es nuestro egoísmo, que nada producimos cuando nos
encerramos en nosotros mismos !.
Claudel hablaba, con frase tremenda pero certísima, de «la quietud incestuosa de la
criatura replegada sobre si misma».
Sí, el egoísmo es infecundo como una masturbación del espíritu. Y es cegador, porque
produce un placer tan transitorio, tan breve, tan inútil... Pero, por otro lado, ¡está tan dentro
de nosotros! Sólo un alma muy despierta no rueda por esa cuesta abajo, tan cómoda como es
de bajar.
Incluso, con frecuencia, se disfraza de amor. Esto sucede cuando «usamos» el amado
o la cosa amada para nuestro personal regodeo. Cuando creemos amar, pero atrapamos.
Cuando queremos «para» ser queridos. Cuando convertimos el ser amado o la vocación
amada en un espejo donde nos vemos a nosotros mismos multiplicados.
«Nos vemos -ha escrito Moeller- constantemente tentados a convertir a los demás en
resonadores o amplificadores de nuestro yo. Queremos poseemos más ampliamente en su
mirada, en sus pensamientos, en su aprobación; entonces nos parece que ya no abrazamos la
miserable imagen de nuestra limitación individual, sino una silueta desmesuradamente
agrandada, ampliada a las dimensiones de una familia, de un país o incluso de un mundo.
Cada vez que la persona amada es reducida a la condición de espejo, se convierte en
instrumento, en objeto bruto, del que yo me sirvo para agrandarme a mí mismo.»
Podemos incluso creer que amamos a Dios cuando le «usamos» simplemente. No le
amamos a él, sino al fruto que de él esperamos. Convertimos a Dios en «un ojo que me
tranquiliza, que me garantiza «mi» eternidad. Pero eso no es una verdadera religiosidad. Es,
cuando más, simple narcisismo religioso.
El verdadero amor es, en cambio, el que nos saca de nosotros mismos, el que nos
lanza hacia afuera y nos enriquece, no por lo que nos devuelven, sino porque el simple acto
de salir de nosotros es enriquecedor. El alma se estira cuando se abre. Se vuelve fecunda por
el hecho de abrirse.
«Tan pronto -dice Marcel- como surge la amistad (hacia Dios, hacia los hombres,
hacia las cosas, hacia la tarea emprendida, concretaría yo), el tiempo se abre y el alma sabe
que no se pertenece a sí misma, que el único uso legítimo de su voluntad consiste
precisamente en reconocer que no se pertenece. Partiendo de este reconocimiento puede
obrar, puede crear.»
Pues sólo se obra, sólo se crea por amor. Más: sólo se cree por amor. Y eso es lo que
hace que la fe en Dios esté tan unida al amor a los hermanos. «La fe -decía Guardini- es una
llama que se enciende en otra llama», pues hasta Dios «llega a nosotros por el corazón de los
demás». O como decía Peguy: «Cristiano es el que da la mano. El que no da la mano, ése no
es cristiano, y poco importa lo que pueda hacer con esa mano».
Por todo ello, el amor no es un añadido. Como si se dijera: yo soy bueno, y además,
con lo que me sobra, amo, regalo los sobrantes de la maravilla de mi almita.
Al contrario: yo soy bueno en la medida en que amo, vivo en la medida en que amo.
No sólo es que -como decía Camus- debería «darnos vergüenza ser felices nosotros solos»;
es que solos podemos tener placer, pero no felicidad; es que solos podemos correr tanto como
un coche dentro de un garaje, ya que, por fortuna, los sueños de nuestra alma son siempre
mayores que nuestra propia alma, que no se desarrolla encastillada dentro de las cuatro
paredes de nuestros propios intereses.
Lo más importante de nosotros mismos está fuera de nosotros: arriba, en Dios; a
derecha e izquierda, en cuanto nos rodea. Por eso. el amor no es la nata y la guinda con la
que adornamos la tarta de la vida. Es la harina con la que la fabricamos para que sea
verdadera
EL AMOR
El amor es un bien en sí, fuente de vida y felicidad. A él está vinculada toda la estructura
social, la armonía familiar, la estabilidad conyugal y la salud mental de las personas.
El mismo suele ser referido a la emoción amorosa, al afecto o inclinación que se dirige a una
persona o una cosa, al sentimiento que surge en uno/a como conmoción de su conciencia
hacia un semejante del otro o del mismo sexo. Emoción, afecto y sentimiento son vivencias
personales de cualidad inefable. Son vivencias personales referidas a un objeto.
El amor de pareja, puede integrarse como requisito ineludible, aunque no único, al concepto
de matrimonio o pareja, que se proyecta en un devenir “eterno·” o “ hasta que la muerte los
separe”. Es importante aclarar conceptos, definir de qué se trata y de categorizar el amor, de
acuerdo con el contexto en que se experiencia y vivencia.
La psicología dice que el amor es una de las emociones básicas. Un sentimiento. Es un estado
de conmoción afectiva de cualidad inefable: no se puede explicar con palabras. Sólo
vivenciar.
Pero “Los sentimientos son pensamientos vagos y confusos” ; “Es todo lo que no pertenece
a la representación y al juicio”; “Son expresiones psíquicas que no pueden ser
consideradas como percepciones, representaciones, ideas, fenómenos instintivos ni
volitivos” o “a lo que no se puede denominar de otro modo”.
La emoción amorosa es algo puramente subjetivo de la vida psíquica, aunque se refiera a un
objeto. Por eso “solo artificialmente podemos concebir la emoción amo-rosa sola y
cosificada, independiente del personaje que la vive y del objeto que la despierta”. En el amor-
emoción, el objeto participa solo como motivador de un cambio o conmoción en el campo
de la conciencia del individuo.
El amor-emoción fenomenológicamente no penetra en el campo del otro, idealiza su imagen,
la elaboración de representaciones subjetivas no cesa. Puede que no interese la
correspondencia del otro y es ajustado a una imagen ideal que puede ser libremente
idealizada y reelaborada, sin nuevos estímulos provenientes del mismo: a-mor a una estrella
de cine, un actor de teatro, un profesor admirado, un líder político, una figura de autoridad o
un familiar para el que rige la prohibición del incesto. El objeto es inalcanzable, distante o
socialmente censurado para dirigir acciones y todo se reduce a la vivencia unipolar.
El adolescente elige su objeto amoroso en el rico mundo de su fantasía. Incapaz de asumirse,
te-me acercarse a una imagen real, seguir adelante implicaría el peligro de romper el hechizo
de lo perfecto y de lo puro de sus objetos fantaseados al cotejarlos con la realidad, perdería
el control omnipotente de ese mundo personal de fantasía. Debe conformarse con el amor-
emoción. Cuando logra vincularse con objetos cercanos, cambia frecuentemente de pareja,
aunque “siempre se enamora para siempre” y cada contacto real lo lleva a frustrarse por las
diferencias halladas entre la imagen real con la idealizada.
La idealización del objeto corresponde a un proceso psicológico normal, y el adulto sano
asimila las diferencias que surgen en la revelación del objeto real que otorga la vinculación
efectiva con el mismo. Personalidades patológicas pueden estar inhibidas de hacer el duelo
por las desilusiones, y deben conformarse con vivir, igual que el adolescente, el amor-
emoción disociado del objeto. Solo se ‘enamoran’.
El amor concebido como experiencia amo-rosa, es el amor-situación. Situación entendida
como una “un hecho en las relaciones de interacción en cada momento dado en un contexto
real de factores concretos”.
La situación amorosa es un hecho o una experiencia vivida por el Sujeto pero en
interacción con un Objeto concreto, en un contexto real de comunicación y diálogo.
No es solo ‘estar enamorado/a’.
La idealización imaginativamente embellecida del objeto, realimenta la pasión yj despierta
la exaltación, fascinación y distorsión del contenido de la conciencia en las primeras fases
del proceso amoroso. El contacto con el Objeto real, condiciona la reelaboración realista de
la imagen objetal. Si se desidealiza y prosigue con la experijencia amorosa, tolera la
frustración por el cotejo de lo real con lo ideal.
El diálogo debe permitir la correspondencia o al menos la esperanza. Si se mantiene, el
intercambio recíproco confirmará el acierto o el error de la elección para seguir, o romper,
y el duelo consiguiente.
FORMAS DEL AMOR
Formas: el amor oblativo, un “ darse” desinteresado que se satisface en la ofrenda, o el
amor captativo, posesivo del objeto amoroso, avaro y necesitado del otro, término para el
logro de u-na unión situación existencial. Cada miembro del par amoroso, trasciende y se
realiza en un “Ser-con-el-Otro”, o un “Ser-para-el-Otro”.
Si integramos ambas, la modalidad pichoniana del amor oblativo es “Ser-para-el-Otro”, y la
del amor captativo es “Ser-con-el-Otro”. El Ser-para-el-Otro oblativo, está en la línea de las
corrientes moralistas y consagran su superioridad.
El amor adulto y pleno, vivido en una unidad bipolar como situación -no solo como emoción-
por la persona sana en las áreas biopsico-sociales, exige, en el proceso de su desarrollo
temporal entre los agonistas, la integración de cuatro componentes de diferente naturaleza:
la amistad, la admiración mutua y la atracción y experiencia de su sexualidad adulta, junto a
un proyecto común de la pareja.
COMPONENTES DEL AMOR ADULTO
 La amistad, en su máxima expresión
 La admiración mutua por valores
 La atracción y experiencia de su sexualidad adulta, el amor es sexual
 Un proyecto común que permita la realización individual en el mayor y mejor sentido.
Socios para la vida
CONCEPCIONES DEL AMOR
 Stendhal El amor es una fuerza que nos descubre la necesidad de llenar nuestra vida
de algo básico que le falta.
 Platón ya lo decia en El Banquete que el EROS era el deseo de algo nos falta, que no
tenemos.
 Aristóteles en tanto, que el amor era la PHILIA o alegría por lo que ya tengo
 AGAPE era el amor amistoso, servicial, complaciente, para el otro.
DIALOGO Y AMOR
El proceso vivencial que culminó en amor adulto, es único e irreproducible para cada pareja
y para cada uno de sus integrantes. Nunca será poco lo que repitamos sobre que el
instrumento para la construcción y el mantenimiento del amor es el diálogo. Cuando terminó
el diálogo, se terminó el amor.
BIBLIOGRAFIA
 http://www.milenio.com/firmas/pedro_miguel_funes_diaz/Antropocentrismo-
moderno_18_558124220.html
 https://es.wikipedia.org/wiki/Antropocentrismo
 http://conceptodefinicion.de/antropocentrismo/
 https://psicologiaymente.net/pareja/que-es-amor
 http://www.monografias.com/trabajos16/filosofia-del-amor/filosofia-del-
amor.shtml
 https://es.wikipedia.org/wiki/Amor
CONCLUSIONES
 Como podemos evidenciar en nuestro trabajo tenemos que el hombre no nace malo;
lo hacen malo
 El ser humano ha creído y cree que el todo, es decir el universo, planeta y los seres
que habitan son solo cosas para transformarlas en un beneficio al servicio de su
centralismo o superioridad, y cree que todo el mundo gira a su alrededor para
brindarle un beneficio, un provecho, un placer o una comodidad, así que se atreve a
imponer con derecho su voluntad sobre los animales (especies no humanas) y toda la
naturaleza o sea la tierra.
 El ser humano es solo un habitante más del planeta tierra y el que tenga la capacidad
de "raciono" o habla no le da el derecho de imponer su voluntad ni sentirse
"superiores" sobre el resto de los habitantes.
 Como podemos ver, la valoración antropocéntrica es la moneda en curso de nuestra
relación con la naturaleza, actualmente. Pero, como veremos luego con el
biocentrismo y la ecología profunda, existen nuevas formas de imaginar el mundo y
nuestra relación con otras especies, que no menoscaban nuestra humanidad y son
moralmente más comprehensivas, generosas y sustentables."
 Aprender a amarse y aceptarse tal cual uno es, no sirve hacer las cosas por los demás,
si algo no funciona para nosotros, no funcionará para los otros, buscar el amor, en los
lugares equivocados, cuando estamos en el lugar correcto, permitimos que los demás
también lo estén, cuanto más nos esmeramos por obtener amor, haciendo cosas y
comportándonos de cierto modo por los demás, más nos alejamos de la posibilidad
de experimentar aquello mismo que tanto anhelamos, debemos aprender a ser felices
y disfrutar de cada instante de nuestra vida, sin darle importancia a lo que los otros
piensan de nosotros, lo más importante es lo que nosotros pensamos de nosotros
mismos, el amor hacia nuestro propio ser, es la herramienta de transformación más
poderosa, el amor empieza por nosotros, es inútil buscarlo afuera.
 Para ser felices necesitamos tener una pareja, creemos que el otro nos va a dar esa
felicidad que tanto anhelamos, creemos que el deseo es amor, el deseo es pasajero y
pronto se acaba, pero incluso, cuando conseguimos que el otro nos ame, no nos
sentimos felices, sentimos que no estamos completos y buscamos en el otro, aquello
que creemos que nos falta, esta es una pérdida de tiempo, el amor debe buscarse
adentro de uno mismo, después de encontrarlo de sentirse bien con uno mismo, de
aceptarse y amarse, nos damos cuenta que en realidad no necesitamos a nadie, cuando
uno tiene deseos físicos y desea sentirse amado, busca a alguien y elige estar en pareja,
en este contexto uno actúa libremente por el deseo sexual y por la elección y no por
la necesidad, la falta de seguridad en nosotros mismos nos impide amar
verdaderamente, decimos que amamos y deseamos cuando necesitamos ser amados,
pero lo hacemos de una manera posesiva, muchas veces creamos relaciones amorosas
donde sufrimos tremendos celos, porque ya no hay deseos sexuales de la otra parte,
esto no es amor, pero no podemos evitarlo no podemos ver a la gente tal cual es, la
vemos a través de nuestros pensamientos y recuerdos.

Antropocentrismo

  • 1.
    ANTROPOCENTRISMO Y ELAMOR PRESENTADO POR: KELLY ALEJANDRA VALENCIA ALMARIO COLEGIO BAHAI RUHI ARBAD ASIGNATURA LENGUAJE GRADO 11 PUERTO TEJADA CAUCA 2017
  • 2.
    ANTROPOCENTRISMO Y ELAMOR PRESENTADO POR: KELLY ALEJANDRA VALENCIA ALMARIO PRESENTADO A: LEONARDO CHANTRE RUIZ COLEGIO BAHAI RUHI ARBAD ASIGNATURA LENGUAJE GRADO 11 PUERTO TEJADA CAUCA 2017
  • 3.
    INTRODUCCION El antropocentrismo fuerte,el cual considera que el individuo es lo único importante en el mundo y después todo lo demás, como es la naturaleza en primer lugar, posteriormente las comunidades, las culturas, las instituciones humanas. Por otro lado tenemos: El antropocentrismo débil, el cual señala que simplemente el humano es el centro de toda actuación, pues decida lo que decida, el ser humano es el fundamento que justifica todas sus decisiones. A partir de la posición anterior, se reconoce, que el ser humano puede poner límite y orientar sus preferencias y simultáneamente establecer deberes hacia los demás objetos no humanos. Es por eso que las ecofilosofías que han surgido desde el siglo pasado pueden agruparse en ecofilosofías biologistas, las cuales niegan la legitimidad del antropocentrismo fuerte, pero además también la legitimidad del antropocentrismo débil. El amor es una fuerza que hace que las personas tengan diferentes comportamientos, es decir, una persona enamorada podría llegar a hacer cosas que si no estuviera en este estado no haría. Pero, en la actualidad la fuerza amorosa se manifiesta también en la tensión que se percibe en las relaciones entre cuerpo e mente. La obsesión de Occidente por idealizar el cuerpo perfecto está muy integrada en nuestra cultura, en la que se ritualizó el cuidado estético del cuerpo como una forma de relación social. Los medios de comunicación como el cine, la publicidad y la televisión transmiten esa metáfora corporal, induciéndonos a la perdida de referentes reales. En nuestra sociedad materialista e individualista de comienzos del siglo XXI, la cultura de la estética en la que triunfa todo aquello que tiene juventud y belleza, aniquiló, en un mundo que vive únicamente de las apariencias, la verdadera forma de ser de
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    cada cual, esdecir, la pluralidad de las personalidades que le dan riqueza a la vida de los seres humanos, e impuso un patrón estético en el que los que no encajan en él se ven rechazados por los demás. Esto les hizo perder la mayor parte de los humanos sus referentes éticos y vivir una vida virtual en un mundo que es real. El problema amoroso ha sido objeto de estudio de la filosofía desde Platón hasta Nietzsche, y siempre se ha repetido la misma pregunta ¿Qué es el amor? La mayoría de los filósofos que se ocuparon de este tema como; Rousseau, Kant o Spinoza lo hicieron de forma esporádica, a excepción de Platón, que hizo de él una de las potencias del conocimiento.
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    ANTROPOCENTRISMO El antropocentrismo puedetener diversas maneras de ser entendida, dependiendo de los contextos. Etimológicamente la palabra antropocentrismo es clara: está compuesta de dos términos, uno griego, el otro castellano, pero que proviene del latín. “Anthropos” es griego y quiere decir “hombre” en el sentido genérico de “ser humano” (el específico “varón” se dice “andros”). La segunda parte es aún más obvia y deriva del término latino “centrum”. Es decir antropocentrismo se refiere al ser humano considerado como centro. Es una Concepción filosófica que considera al ser humano como centro del Universo y el fin absoluto de la naturaleza: en el Renacimiento surge un humanismo que valora lo humano por sí mismo (antropocentrismo). El antropocentrismo es una corriente de pensamiento que afirma la posición central del ser humano en el cosmos. Se caracteriza por una confianza en el hombre y todo lo que sea creación humana --artes, ciencia, razón-- y una preocupación por la existencia terrena y los placeres que ofrece. Fue la doctrina dominante del Renacimiento frente al teocentrismo de la Edad Media. Ejemplos: Don quijote de Miguel de Cervantes es una novela antropocéntrica, dado que su protagonista cree vehementemente que puede trazar su propio camino y ser quien quiere ser. No hay muchas referencias a Dios en la novela; en cambio se centra el poder del hombre.
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    La Real AcademiaEspañola (RAE) define así el término: “ Filos. Doctrina o teoría que supone que el hombre es el centro de todas las cosas, el fin absoluto de la naturaleza y punto de referencia de todas las cosas: el antropocentrismo se opone al teocentrismo.” Lo que Wikipedia nos ofrece bajo el título “Antropocentrismo” empieza su escrito con un párrafo descriptivo que reza de esta manera: “El antropocentrismo es la doctrina que en el plano de la epistemología sitúa al ser humano como medida de todas las cosas, y en el de la ética defiende que los intereses de los seres humanos es aquello que debe recibir atención moral por encima de cualquier cosa. Así la naturaleza humana, su condición y su bienestar —entendidos como distintos y peculiares en relación a otros seres vivos— serían los únicos principios de juicio según los que deben evaluarse los demás seres y en general la organización del mundo en su conjunto. Igualmente, cualquier preocupación moral por cualquier otro ser debe ser subordinada a la que se debe manifestar por los seres humanos. El antropocentrismo surge a principios del siglo XVI, entrando ya a la Edad Moderna, y reemplaza al teocentrismo” (23 de diciembre de 2013). ¿Cuándo empezó a usarse ese término? No he localizado ese dato; posiblemente no tenga más de un siglo, pero eso no es lo importante, sino más bien, cuándo empezó a considerarse al ser humano como centro en nuestro mundo occidental, pues no es mi intención hacer un estudio histórico, sino fijarme en lo que el término “antropocentrismo” ha venido significando del Renacimiento para acá.
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    El texto deWikipedia señala el tránsito histórico de una posición teocéntrica a una antropocéntrica que se dio precisamente en el Renacimiento. Pero veamos lo que San Gregorio de Nisa (c335-c394, Padre de la Iglesia, escribió: “Después de haber terminado la creación del hombre —que era totalmente nuevo y totalmente hermoso—, Dios le dijo: ‘Hombre tú serás el señor de la tierra y superior a todo lo que existe en el universo. Serás igual a mí, tu Dios. Como prueba de tu semejanza con Dios, te doy desde ahora la prerrogativa por excelencia: la libertad’.” (PG XLVI, 524 A),Y en el siglo VI ya Boecio (c480-c525) daba una definición de persona sin alusión a la divinidad: «rationalis naturæ individua substantia» (“Substancia individual de naturaleza racional”)
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    El término tienedos aplicaciones principales. Por un lado, es un lugar común de la historiografía calificar como antropocéntrica del Renacimiento y la cultura moderna, en contraste con el teocentrismo supone la Edad Media. La transición de la Edad Media a la cultura moderna es a menudo vista como el paso de los centros filosóficos y culturales en Dios a otra, centrada en el individuo – si bien este modelo ha sido reiteradamente cuestionado por varios autores que han tratado de mostrar la continuidad entre la perspectiva medieval y el Renacimiento. Por otra parte, en un contexto moderno, se llama antropocentrismo a las doctrinas o perspectivas intelectuales que toman como paradigma único de la mente las peculiaridades de la especie humana, que muestra constantemente que el único entorno conocido es propicio para la existencia humana, y ampliando indebidamente las condiciones la existencia de seres inteligentes en todo lo posible. El antropocentrismo, por lo tanto, puede tomar un aspecto cultural – como en la representación, típica de la Edad de Oro de la ciencia ficción – del ser humano como excepcional entre las especies inteligentes, como se evidencia en las representaciones ingenuas de los extraterrestres como vagamente humanoides. En resumen, es un concepto que considera que la humanidad debe permanecer en el centro de la comprensión humana, es decir, el universo debe ser evaluado de acuerdo a su relación con el hombre. La conciencia del hombre sobre sí mismo y sobre los fenómenos que los rodean no ha ocurrido sólo en Grecia, pero fue allí donde, en virtud de una cultura dedicada a la figura humana, desarrollando explicaciones racionales, tales como las matemáticas, la medicina y la filosofía, el hombre podía ser visto como “centro de todas las cosas”.
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    ANTROPOCENTRISMO MODERNO Pedro MiguelFunes Díaz 20/07/15 5:00 AM Un apartado de la "Laudato si" del Papa Francisco, en el tercer capítulo, se llama "Crisis y consecuencias del relativismo moderno, señalando en primer término que se ha debilitado el valor que el mundo posee en sí mismo y el hombre no encuentra su lugar en él, perdiendo también su propio valor. Afirma: "La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras". En nuestros días se exalta el papel de la ciencia y la tecnología y no se reconoce el valor propio de los seres de nuestro mundo, pero se reacciona negando al ser humano su valor peculiar. No se debe pasar de un antropocentrismo desviado a un "biocentrismo" que sólo provocará nuevos desajustes. El problema está en que no puede sanarse el ambiente si no se sanan las relaciones básicas del ser humano. El Pontífice se apoya en este punto para hacer ver que "dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto". Comenta entonces recordando la "Caritas in veritate de Benedicto XVI: "No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: «Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social»". Se pasa, en la encíclica, al tema de lo que denomina relativismo práctico, que se da "cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo". Se añade
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    que "por esono debería llamar la atención que, junto con la omnipresencia del paradigma tecnocrático y la adoración del poder humano sin límites, se desarrolle en los sujetos este relativismo donde todo se vuelve irrelevante si no sirve a los propios intereses inmediatos. Hay en esto una lógica que permite comprender cómo se alimentan mutuamente diversas actitudes que provocan al mismo tiempo la degradación ambiental y la degradación social". Enseguida se reclama la atención al trabajo y a las innovaciones biológicas. Sobre el primero considera que una ecología integral, es decir una ecología completa, que no deje de lado ningún aspecto importante, se debe preservar el trabajo, porque "si intentamos pensar cuáles son las relaciones adecuadas del ser humano con el mundo que lo rodea, emerge la necesidad de una correcta concepción del trabajo porque, si hablamos sobre la relación del ser humano con las cosas, aparece la pregunta por el sentido y la finalidad de la acción humana sobre la realidad". Por lo que toca a las innovaciones biológicas producto de la investigación, el Papa recuerda, siguiendo el Catecismo, que "el poder humano tiene límites y que es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Todo uso y experimentación exige un respeto religioso de la integridad de la creación" EL HOMBRE EN LA NATURALEZA Darwin fue el primero en plantear, desde un punto de vista científico, que el hombre es parte de la naturaleza y que, a pesar de las particularidades que lo hacen único, no es más que una entre millones de especies únicas. Somos poco originales. Sólo destacamos por el bipedismo y el alto grado de encefalización. Gracias a este último podemos preguntarnos por el sentido y la naturaleza de las cosas. La ciencia y la técnica nos han dado un inmenso poder, y en
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    nuestras manos está,obedeciendo las leyes de la naturaleza, influir en el presente y el futuro del planeta. "El hombre ha crecido como especie mediante el trabajo, modificando la naturaleza y modificándose a sí mismo, mientras que la araña sigue haciendo la misma tela. Lo que hace especial el trabajo del hombre respecto del animal es que en éste el trabajo es instintivo, rutinario, repetitivo, siempre igual, y en cambio, en el ser humano es consciente". Hoy sabemos que la vida empezó hace más de cuatro mil millones de años, y que una infinidad de especies han poblado desde entonces la Tierra. La historia nos demuestra que dependemos del entorno y del resto de los seres vivos que nos acompañan en nuestra existencia. Una especie no es sólo eso, también es un cuadro dialéctico de interrelaciones e interdependencias con el resto de las especies. VIVIR ES CONVIVIR A fin de cuentas, en la vida del hombre no existe más que un único problema: saber dónde está el centro de su alma; averiguar si yo soy el centro de mí mismo o si, en cambio, tengo mi alma volcada hacia fuera de mí, hacia arriba o hacia mi alrededor; aclararme si yo soy mi propio ídolo o si mi corazón es más grande que mis intereses; descubrir si mi existencia es una autofagia (un devorarme a mi mismo) o más bien un servicio a algo diferente de mí y más grande que yo; investigar si me estoy dedicando a chupetear mi propia y personalísima felicidad o si, por el contrario, mi felicidad la he puesto al servicio de una tarea más alta que mi propia vida y de otros seres (incluido el Otro ser, con mayúscula) que
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    valoro como másimportantes que yo; en una palabra: saber si mi vida y mi alma se alimentan de amor o de egoísmo. Éste, repito, es el único y radical dilema, la pregunta clave a la que todo hombre debe responderse con lealtad. El hombre -todo hombre- nace como una circunferencia con el eje en el centro de sí misma. Todo gira, según su instinto, hacia ese centro mágico, todo debería subordinarse a él según su capricho. Pero el alma, lentamente, comienza a descubrir que hay algo por encima y fuera de esa circunferencia, algo que le afecta también a ella. ¿Qué hacer entonces: atraer todo, subordinar todo hacia ese centro sacratisimo o más bien tender hacia todo eso que se está descubriendo y ensanchar con ello nuestra circunferencia, haciéndonos con ello más grandes? ¿Encastillarnos en nuestro egoísmo, encadenando todo a él o, por el contrario, irnos «descentrando», sacar de nosotros nuestro propio eje para colocar nuestro «polo de atracción» por encima o más allá de nosotros mismos? ¿Nos abrirnos en el amor o nos cerramos en nuestra autoadoración? Esta es la gran apuesta en la que nos jugamos el «tamaño» de nuestras propias vidas. La primera opción -el egoísmo- conduce a la soledad; la soledad, a la amargura; la amargura, a la desesperación. La segunda -el amor- conduce a la convivencia; la convivencia, a la fecundidad; la fecundidad, a la alegría. Por eso, el primer gran descubrimiento es el de que el prójimo no es nuestro limite y menos nuestro infierno (como decía descabelladamente Sartre-. «el infierno son los otros»), sino nuestro multiplicador.
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    Vivir es convivir.Convivir no es semivivir, sino multivivir; no recorta, aumenta; no condiciona, lanza. Amar puede implicar alguna renuncia (o comenzar siendo una renuncia), pero siempre termina acrecentando. En rigor -como decía Gabriel Marcel-, «nada está jamás perdido para un hombre que sirve a un gran amor o vive una verdadera amistad, pero todo está perdido para el que está solo. " No hay más que un sufrimento que estar solo ". Yo pienso a veces que si se nos concediera por una gran gracia de Dios descubrir lo que en nuestra alma es realmente nuestro y lo que debemos a los demás, nos impresionaría comprobar qué cortas fueron nuestras conquistas personales. ¿Qué seria yo ahora sin todo lo que recibí de prestado de mis padres, mis hermanos, amigos? ¿Cuántos trozos de mi alma debo a Bach o a Mozart, a Bernanos o a Dostoievski, a Fray Angélico o al Greco, a Francisco de Asís o Tomás de Aquino, a mis profesores de colegio o seminario, a mis compañeros de ordenación y de trabajo, a tantos corno me han querido y ayudado? Me quedaría desnudo si, de repente, me quitaran todos esos préstamos. ¿Y cuánto me ha dado también lo poco que yo di? «La felicidad -decía Follereau- es lo único que estamos seguros de poseer cuando lo hemos regalado.» Vivir es hacer vivir. Hay que crear otras felicidades para ser feliz. Hay que regalar mucho para estar lleno. En cambio, ¡qué infecundo es nuestro egoísmo, que nada producimos cuando nos encerramos en nosotros mismos !. Claudel hablaba, con frase tremenda pero certísima, de «la quietud incestuosa de la criatura replegada sobre si misma».
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    Sí, el egoísmoes infecundo como una masturbación del espíritu. Y es cegador, porque produce un placer tan transitorio, tan breve, tan inútil... Pero, por otro lado, ¡está tan dentro de nosotros! Sólo un alma muy despierta no rueda por esa cuesta abajo, tan cómoda como es de bajar. Incluso, con frecuencia, se disfraza de amor. Esto sucede cuando «usamos» el amado o la cosa amada para nuestro personal regodeo. Cuando creemos amar, pero atrapamos. Cuando queremos «para» ser queridos. Cuando convertimos el ser amado o la vocación amada en un espejo donde nos vemos a nosotros mismos multiplicados. «Nos vemos -ha escrito Moeller- constantemente tentados a convertir a los demás en resonadores o amplificadores de nuestro yo. Queremos poseemos más ampliamente en su mirada, en sus pensamientos, en su aprobación; entonces nos parece que ya no abrazamos la miserable imagen de nuestra limitación individual, sino una silueta desmesuradamente agrandada, ampliada a las dimensiones de una familia, de un país o incluso de un mundo. Cada vez que la persona amada es reducida a la condición de espejo, se convierte en instrumento, en objeto bruto, del que yo me sirvo para agrandarme a mí mismo.» Podemos incluso creer que amamos a Dios cuando le «usamos» simplemente. No le amamos a él, sino al fruto que de él esperamos. Convertimos a Dios en «un ojo que me tranquiliza, que me garantiza «mi» eternidad. Pero eso no es una verdadera religiosidad. Es, cuando más, simple narcisismo religioso. El verdadero amor es, en cambio, el que nos saca de nosotros mismos, el que nos lanza hacia afuera y nos enriquece, no por lo que nos devuelven, sino porque el simple acto de salir de nosotros es enriquecedor. El alma se estira cuando se abre. Se vuelve fecunda por el hecho de abrirse.
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    «Tan pronto -diceMarcel- como surge la amistad (hacia Dios, hacia los hombres, hacia las cosas, hacia la tarea emprendida, concretaría yo), el tiempo se abre y el alma sabe que no se pertenece a sí misma, que el único uso legítimo de su voluntad consiste precisamente en reconocer que no se pertenece. Partiendo de este reconocimiento puede obrar, puede crear.» Pues sólo se obra, sólo se crea por amor. Más: sólo se cree por amor. Y eso es lo que hace que la fe en Dios esté tan unida al amor a los hermanos. «La fe -decía Guardini- es una llama que se enciende en otra llama», pues hasta Dios «llega a nosotros por el corazón de los demás». O como decía Peguy: «Cristiano es el que da la mano. El que no da la mano, ése no es cristiano, y poco importa lo que pueda hacer con esa mano». Por todo ello, el amor no es un añadido. Como si se dijera: yo soy bueno, y además, con lo que me sobra, amo, regalo los sobrantes de la maravilla de mi almita. Al contrario: yo soy bueno en la medida en que amo, vivo en la medida en que amo. No sólo es que -como decía Camus- debería «darnos vergüenza ser felices nosotros solos»; es que solos podemos tener placer, pero no felicidad; es que solos podemos correr tanto como un coche dentro de un garaje, ya que, por fortuna, los sueños de nuestra alma son siempre mayores que nuestra propia alma, que no se desarrolla encastillada dentro de las cuatro paredes de nuestros propios intereses. Lo más importante de nosotros mismos está fuera de nosotros: arriba, en Dios; a derecha e izquierda, en cuanto nos rodea. Por eso. el amor no es la nata y la guinda con la que adornamos la tarta de la vida. Es la harina con la que la fabricamos para que sea verdadera
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    EL AMOR El amores un bien en sí, fuente de vida y felicidad. A él está vinculada toda la estructura social, la armonía familiar, la estabilidad conyugal y la salud mental de las personas. El mismo suele ser referido a la emoción amorosa, al afecto o inclinación que se dirige a una persona o una cosa, al sentimiento que surge en uno/a como conmoción de su conciencia hacia un semejante del otro o del mismo sexo. Emoción, afecto y sentimiento son vivencias personales de cualidad inefable. Son vivencias personales referidas a un objeto. El amor de pareja, puede integrarse como requisito ineludible, aunque no único, al concepto de matrimonio o pareja, que se proyecta en un devenir “eterno·” o “ hasta que la muerte los separe”. Es importante aclarar conceptos, definir de qué se trata y de categorizar el amor, de acuerdo con el contexto en que se experiencia y vivencia. La psicología dice que el amor es una de las emociones básicas. Un sentimiento. Es un estado de conmoción afectiva de cualidad inefable: no se puede explicar con palabras. Sólo vivenciar. Pero “Los sentimientos son pensamientos vagos y confusos” ; “Es todo lo que no pertenece a la representación y al juicio”; “Son expresiones psíquicas que no pueden ser consideradas como percepciones, representaciones, ideas, fenómenos instintivos ni volitivos” o “a lo que no se puede denominar de otro modo”.
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    La emoción amorosaes algo puramente subjetivo de la vida psíquica, aunque se refiera a un objeto. Por eso “solo artificialmente podemos concebir la emoción amo-rosa sola y cosificada, independiente del personaje que la vive y del objeto que la despierta”. En el amor- emoción, el objeto participa solo como motivador de un cambio o conmoción en el campo de la conciencia del individuo. El amor-emoción fenomenológicamente no penetra en el campo del otro, idealiza su imagen, la elaboración de representaciones subjetivas no cesa. Puede que no interese la correspondencia del otro y es ajustado a una imagen ideal que puede ser libremente idealizada y reelaborada, sin nuevos estímulos provenientes del mismo: a-mor a una estrella de cine, un actor de teatro, un profesor admirado, un líder político, una figura de autoridad o un familiar para el que rige la prohibición del incesto. El objeto es inalcanzable, distante o socialmente censurado para dirigir acciones y todo se reduce a la vivencia unipolar. El adolescente elige su objeto amoroso en el rico mundo de su fantasía. Incapaz de asumirse, te-me acercarse a una imagen real, seguir adelante implicaría el peligro de romper el hechizo de lo perfecto y de lo puro de sus objetos fantaseados al cotejarlos con la realidad, perdería el control omnipotente de ese mundo personal de fantasía. Debe conformarse con el amor- emoción. Cuando logra vincularse con objetos cercanos, cambia frecuentemente de pareja, aunque “siempre se enamora para siempre” y cada contacto real lo lleva a frustrarse por las diferencias halladas entre la imagen real con la idealizada. La idealización del objeto corresponde a un proceso psicológico normal, y el adulto sano asimila las diferencias que surgen en la revelación del objeto real que otorga la vinculación
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    efectiva con elmismo. Personalidades patológicas pueden estar inhibidas de hacer el duelo por las desilusiones, y deben conformarse con vivir, igual que el adolescente, el amor- emoción disociado del objeto. Solo se ‘enamoran’. El amor concebido como experiencia amo-rosa, es el amor-situación. Situación entendida como una “un hecho en las relaciones de interacción en cada momento dado en un contexto real de factores concretos”. La situación amorosa es un hecho o una experiencia vivida por el Sujeto pero en interacción con un Objeto concreto, en un contexto real de comunicación y diálogo. No es solo ‘estar enamorado/a’. La idealización imaginativamente embellecida del objeto, realimenta la pasión yj despierta la exaltación, fascinación y distorsión del contenido de la conciencia en las primeras fases del proceso amoroso. El contacto con el Objeto real, condiciona la reelaboración realista de la imagen objetal. Si se desidealiza y prosigue con la experijencia amorosa, tolera la frustración por el cotejo de lo real con lo ideal. El diálogo debe permitir la correspondencia o al menos la esperanza. Si se mantiene, el intercambio recíproco confirmará el acierto o el error de la elección para seguir, o romper, y el duelo consiguiente.
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    FORMAS DEL AMOR Formas:el amor oblativo, un “ darse” desinteresado que se satisface en la ofrenda, o el amor captativo, posesivo del objeto amoroso, avaro y necesitado del otro, término para el logro de u-na unión situación existencial. Cada miembro del par amoroso, trasciende y se realiza en un “Ser-con-el-Otro”, o un “Ser-para-el-Otro”. Si integramos ambas, la modalidad pichoniana del amor oblativo es “Ser-para-el-Otro”, y la del amor captativo es “Ser-con-el-Otro”. El Ser-para-el-Otro oblativo, está en la línea de las corrientes moralistas y consagran su superioridad. El amor adulto y pleno, vivido en una unidad bipolar como situación -no solo como emoción- por la persona sana en las áreas biopsico-sociales, exige, en el proceso de su desarrollo temporal entre los agonistas, la integración de cuatro componentes de diferente naturaleza: la amistad, la admiración mutua y la atracción y experiencia de su sexualidad adulta, junto a un proyecto común de la pareja. COMPONENTES DEL AMOR ADULTO  La amistad, en su máxima expresión  La admiración mutua por valores  La atracción y experiencia de su sexualidad adulta, el amor es sexual
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     Un proyectocomún que permita la realización individual en el mayor y mejor sentido. Socios para la vida CONCEPCIONES DEL AMOR  Stendhal El amor es una fuerza que nos descubre la necesidad de llenar nuestra vida de algo básico que le falta.  Platón ya lo decia en El Banquete que el EROS era el deseo de algo nos falta, que no tenemos.  Aristóteles en tanto, que el amor era la PHILIA o alegría por lo que ya tengo  AGAPE era el amor amistoso, servicial, complaciente, para el otro. DIALOGO Y AMOR El proceso vivencial que culminó en amor adulto, es único e irreproducible para cada pareja y para cada uno de sus integrantes. Nunca será poco lo que repitamos sobre que el instrumento para la construcción y el mantenimiento del amor es el diálogo. Cuando terminó el diálogo, se terminó el amor.
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    BIBLIOGRAFIA  http://www.milenio.com/firmas/pedro_miguel_funes_diaz/Antropocentrismo- moderno_18_558124220.html  https://es.wikipedia.org/wiki/Antropocentrismo http://conceptodefinicion.de/antropocentrismo/  https://psicologiaymente.net/pareja/que-es-amor  http://www.monografias.com/trabajos16/filosofia-del-amor/filosofia-del- amor.shtml  https://es.wikipedia.org/wiki/Amor
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    CONCLUSIONES  Como podemosevidenciar en nuestro trabajo tenemos que el hombre no nace malo; lo hacen malo  El ser humano ha creído y cree que el todo, es decir el universo, planeta y los seres que habitan son solo cosas para transformarlas en un beneficio al servicio de su centralismo o superioridad, y cree que todo el mundo gira a su alrededor para brindarle un beneficio, un provecho, un placer o una comodidad, así que se atreve a imponer con derecho su voluntad sobre los animales (especies no humanas) y toda la naturaleza o sea la tierra.  El ser humano es solo un habitante más del planeta tierra y el que tenga la capacidad de "raciono" o habla no le da el derecho de imponer su voluntad ni sentirse "superiores" sobre el resto de los habitantes.  Como podemos ver, la valoración antropocéntrica es la moneda en curso de nuestra relación con la naturaleza, actualmente. Pero, como veremos luego con el biocentrismo y la ecología profunda, existen nuevas formas de imaginar el mundo y nuestra relación con otras especies, que no menoscaban nuestra humanidad y son moralmente más comprehensivas, generosas y sustentables."  Aprender a amarse y aceptarse tal cual uno es, no sirve hacer las cosas por los demás, si algo no funciona para nosotros, no funcionará para los otros, buscar el amor, en los lugares equivocados, cuando estamos en el lugar correcto, permitimos que los demás también lo estén, cuanto más nos esmeramos por obtener amor, haciendo cosas y comportándonos de cierto modo por los demás, más nos alejamos de la posibilidad
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    de experimentar aquellomismo que tanto anhelamos, debemos aprender a ser felices y disfrutar de cada instante de nuestra vida, sin darle importancia a lo que los otros piensan de nosotros, lo más importante es lo que nosotros pensamos de nosotros mismos, el amor hacia nuestro propio ser, es la herramienta de transformación más poderosa, el amor empieza por nosotros, es inútil buscarlo afuera.  Para ser felices necesitamos tener una pareja, creemos que el otro nos va a dar esa felicidad que tanto anhelamos, creemos que el deseo es amor, el deseo es pasajero y pronto se acaba, pero incluso, cuando conseguimos que el otro nos ame, no nos sentimos felices, sentimos que no estamos completos y buscamos en el otro, aquello que creemos que nos falta, esta es una pérdida de tiempo, el amor debe buscarse adentro de uno mismo, después de encontrarlo de sentirse bien con uno mismo, de aceptarse y amarse, nos damos cuenta que en realidad no necesitamos a nadie, cuando uno tiene deseos físicos y desea sentirse amado, busca a alguien y elige estar en pareja, en este contexto uno actúa libremente por el deseo sexual y por la elección y no por la necesidad, la falta de seguridad en nosotros mismos nos impide amar verdaderamente, decimos que amamos y deseamos cuando necesitamos ser amados, pero lo hacemos de una manera posesiva, muchas veces creamos relaciones amorosas donde sufrimos tremendos celos, porque ya no hay deseos sexuales de la otra parte, esto no es amor, pero no podemos evitarlo no podemos ver a la gente tal cual es, la vemos a través de nuestros pensamientos y recuerdos.