Los rumiantes son herbívoros cuyo estómago está dividido en cuatro cámaras que les permiten fermentar la celulosa gracias a las bacterias presentes. La rumia es el proceso de regurgitación y remasticación del alimento que ayuda a su digestión. Las vacas digieren la celulosa gracias a las bacterias celulolíticas presentes en el rumen que producen enzimas llamadas celulasas capaces de hidrolizar la celulosa.