Este documento contrasta dos paradigmas de la disciplina escolar: uno que centraliza el poder y genera una cultura autocrática, y otro que delega el poder y desarrolla una cultura democrática. El primer paradigma ignora la diversidad, aplica sanciones punitivas y genera malestar, mientras que el segundo reconoce la diversidad, aplica normas protectoras y produce un clima positivo. El documento concluye que la educación debe enfocarse en enseñar a los estudiantes a aceptarse a sí mismos y a los demás para promover la