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APRENDER A CONVIVIR     De las 4 A de la educación: Aprender a ser, Aprender a hacer, Aprender a aprender y Aprender a convivir; nos referiremos a la capacidad de convivir.  Comenzaremos con una historia.     Unas personas hambrientas podían tomar el arroz  distante, mediante  palillos tan largos  que luego no podían llevar hasta su boca. Se morían de hambre y eso era el infierno. Cerca de allí otras se alimentaban entregando el arroz que pinchaban los unos a los otros.  Eso era el cielo.        En nuestro mundo sembrado  de recursos, algunos tienen mucho y otros no tienen nada, porque no trabajamos en equipo ni respetamos la dignidad del hombre. Reconocer su fragilidad,  tolerar las diferencias, integrarlas en coherencias que enriquecen la vida,  ser responsable por la sociedad en que vivimos, es lo que hace  vivir en  el cielo y no en  el infierno.     Deberemos aprender a trabajar en equipo. En Las Vegas en 1992  se propuso a  5000 personas pilotear un  simulador de vuelo: la mitad controlaría la altura y la otra mitad la dirección y la velocidad. Al principio parecía imposible, pero luego, como por arte de magia lograron el control.    El éxito fue el resultado de que se sintieron implicados en una actividad atractiva, con objetivos magnéticos y claros, con una retroalimientación que les informaba cómo les estaba yendo.   El feedback continuo con la realidad es lo que impide que un error se convierta en hábito .    
“ Enseñar a comportarse no es ámbito de una actividad educativa específica, ya que toda la educación persigue ese mismo objetivo”.
Aprender a convivir, además de ser uno de los objetivos de todo sistema educativo, está considerado como uno de los retos fundamentales para la educación del siglo XXI. Sin embargo al día de hoy, el aprendizaje de la convivencia en la formación del profesorado continúa siendo claramente deficitaria, a pesar de que, es un aspecto que la mayoría del profesorado valora como muy importante para nuestro desarrollo profesional. El aprendizaje de la convivencia en la formación de valores, es vital en los educandos, ya que permite el principio de convivencia social.
Convivir significa vivir unos con otros, en base a unas determinadas relaciones sociales y a unos códigos valorativos, forzosamente subjetivos, en el marco de un contexto social determinado. El conflicto que estructura la democracia lleva en sí, inevitablemente, el valor de la convivencia.
APRENDER  A  CONVIVIR. Diálogo del Forum organizado por la UNESCO   “ La ignorancia, en relación con los comportamientos y las vidas de cada uno, ha sido la causa común, a lo largo de la historia de humanidad, de sospechas y desconfianzas entre pueblos cuyas diferencias han desembocado a menudo en guerras ”. Estas palabras, a partir de la Constitución de la UNESCO (1945), reaparecen hoy con mayor importancia. Mientras que la globalización ha unido a los pueblos, también ha supuesto la aparición, o reaparición en un nuevo contexto, de formas inquietantes de ignorancia. Todo ello forma parte de las “nuevas ignorancias”. Este diálogo se centra en cuatro de ellas: la ignorancia de la diversidad, la ignorancia del Otro, la ignorancia de la ética y la ignorancia del futuro.
La Conferencia ha sido concebida para promover el diálogo relativo a cómo enfrentarse a los desafíos de estas “nuevas ignorancias” desarrollando unas “nuevas alfabetizaciones” – es decir, el conocimiento, los valores y las capacidades necesarias para encontrarlas. Esto supone que aprender a vivir juntos en un mundo globalizado implica un compromiso periódico de aprendizaje del uno sobre el otro y desarrollar un intercambio libre de ideas y conocimientos para mejorar la comunicación entre pueblos y para establecer unos valores comunes. Esto implica que los desafíos de este diálogo pueden ser desalentadores, sobre todo en situaciones de conflicto y de posconflicto, y donde el resentimiento profundamente arraigado, los estereotipos y la intolerancia pueden minar el respeto mutuo y la comunicación.  http://portal.unesco.org/culture/es
Aprender a Convivir es: Desarrollar la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia. Realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos. Respetar los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.
PERSPECTIVAS DEL APRENDER A CONVIVIR. En su doble acepción, aprender y enseñar, le corresponde al aprendiz que está en su etapa convencional, internalizar las normas que la sociedad ha dado para vivir en sana convivencia, para la minimización de los conflictos. Esta enseñanza en pro de la buena convivencia va dirigida referentemente a los adolescentes y los conflictos que deben enfrentar en esta etapa de su vida. Desde la perspectiva constructivista la adolescencia se ve como un proceso de desarrollo de las propias potencialidades o recursos psicológicos ante las diferentes posibilidades presentes en la vida, proceso que debe permitir la consecución de la autonomía personal y social. Para este logro, deben superarse retos tales como: la apropiación de una concepción científica del mundo, el dominio del pensamiento hipotético, deductivo e inductivo; construir y revisar la propia identidad personal, la imagen – autoconcepto y autoestima – que se tiene de sí mismo, las expectativas y proyectos futuros; y la adquisición de una  moral autónoma  basada en la reciprocidad, la cooperación y la apertura a nuevas relaciones interpersonales y sociales. Desde la perspectiva del docente este aspecto de convivir pasa por el  enseñar a comportarse,  a adaptarse y a auto-regularse para que logre su autonomía. Desde la ética, y aunque no debe entenderse en un sentido trivial o autoritariamente moralizador, si debe tener un profundo sentido moral y forma parte de esa educación, que debe impregnar el currículo a través de sus distintas áreas.

Aprender a convivir

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    APRENDER A CONVIVIR    De las 4 A de la educación: Aprender a ser, Aprender a hacer, Aprender a aprender y Aprender a convivir; nos referiremos a la capacidad de convivir. Comenzaremos con una historia.     Unas personas hambrientas podían tomar el arroz  distante, mediante  palillos tan largos  que luego no podían llevar hasta su boca. Se morían de hambre y eso era el infierno. Cerca de allí otras se alimentaban entregando el arroz que pinchaban los unos a los otros.  Eso era el cielo.       En nuestro mundo sembrado  de recursos, algunos tienen mucho y otros no tienen nada, porque no trabajamos en equipo ni respetamos la dignidad del hombre. Reconocer su fragilidad,  tolerar las diferencias, integrarlas en coherencias que enriquecen la vida,  ser responsable por la sociedad en que vivimos, es lo que hace  vivir en  el cielo y no en  el infierno.     Deberemos aprender a trabajar en equipo. En Las Vegas en 1992  se propuso a  5000 personas pilotear un  simulador de vuelo: la mitad controlaría la altura y la otra mitad la dirección y la velocidad. Al principio parecía imposible, pero luego, como por arte de magia lograron el control.   El éxito fue el resultado de que se sintieron implicados en una actividad atractiva, con objetivos magnéticos y claros, con una retroalimientación que les informaba cómo les estaba yendo.   El feedback continuo con la realidad es lo que impide que un error se convierta en hábito .    
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    “ Enseñar acomportarse no es ámbito de una actividad educativa específica, ya que toda la educación persigue ese mismo objetivo”.
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    Aprender a convivir,además de ser uno de los objetivos de todo sistema educativo, está considerado como uno de los retos fundamentales para la educación del siglo XXI. Sin embargo al día de hoy, el aprendizaje de la convivencia en la formación del profesorado continúa siendo claramente deficitaria, a pesar de que, es un aspecto que la mayoría del profesorado valora como muy importante para nuestro desarrollo profesional. El aprendizaje de la convivencia en la formación de valores, es vital en los educandos, ya que permite el principio de convivencia social.
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    Convivir significa vivirunos con otros, en base a unas determinadas relaciones sociales y a unos códigos valorativos, forzosamente subjetivos, en el marco de un contexto social determinado. El conflicto que estructura la democracia lleva en sí, inevitablemente, el valor de la convivencia.
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    APRENDER A CONVIVIR. Diálogo del Forum organizado por la UNESCO  “ La ignorancia, en relación con los comportamientos y las vidas de cada uno, ha sido la causa común, a lo largo de la historia de humanidad, de sospechas y desconfianzas entre pueblos cuyas diferencias han desembocado a menudo en guerras ”. Estas palabras, a partir de la Constitución de la UNESCO (1945), reaparecen hoy con mayor importancia. Mientras que la globalización ha unido a los pueblos, también ha supuesto la aparición, o reaparición en un nuevo contexto, de formas inquietantes de ignorancia. Todo ello forma parte de las “nuevas ignorancias”. Este diálogo se centra en cuatro de ellas: la ignorancia de la diversidad, la ignorancia del Otro, la ignorancia de la ética y la ignorancia del futuro.
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    La Conferencia hasido concebida para promover el diálogo relativo a cómo enfrentarse a los desafíos de estas “nuevas ignorancias” desarrollando unas “nuevas alfabetizaciones” – es decir, el conocimiento, los valores y las capacidades necesarias para encontrarlas. Esto supone que aprender a vivir juntos en un mundo globalizado implica un compromiso periódico de aprendizaje del uno sobre el otro y desarrollar un intercambio libre de ideas y conocimientos para mejorar la comunicación entre pueblos y para establecer unos valores comunes. Esto implica que los desafíos de este diálogo pueden ser desalentadores, sobre todo en situaciones de conflicto y de posconflicto, y donde el resentimiento profundamente arraigado, los estereotipos y la intolerancia pueden minar el respeto mutuo y la comunicación. http://portal.unesco.org/culture/es
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    Aprender a Convivires: Desarrollar la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia. Realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos. Respetar los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.
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    PERSPECTIVAS DEL APRENDERA CONVIVIR. En su doble acepción, aprender y enseñar, le corresponde al aprendiz que está en su etapa convencional, internalizar las normas que la sociedad ha dado para vivir en sana convivencia, para la minimización de los conflictos. Esta enseñanza en pro de la buena convivencia va dirigida referentemente a los adolescentes y los conflictos que deben enfrentar en esta etapa de su vida. Desde la perspectiva constructivista la adolescencia se ve como un proceso de desarrollo de las propias potencialidades o recursos psicológicos ante las diferentes posibilidades presentes en la vida, proceso que debe permitir la consecución de la autonomía personal y social. Para este logro, deben superarse retos tales como: la apropiación de una concepción científica del mundo, el dominio del pensamiento hipotético, deductivo e inductivo; construir y revisar la propia identidad personal, la imagen – autoconcepto y autoestima – que se tiene de sí mismo, las expectativas y proyectos futuros; y la adquisición de una moral autónoma basada en la reciprocidad, la cooperación y la apertura a nuevas relaciones interpersonales y sociales. Desde la perspectiva del docente este aspecto de convivir pasa por el enseñar a comportarse, a adaptarse y a auto-regularse para que logre su autonomía. Desde la ética, y aunque no debe entenderse en un sentido trivial o autoritariamente moralizador, si debe tener un profundo sentido moral y forma parte de esa educación, que debe impregnar el currículo a través de sus distintas áreas.