El argón es un gas noble, incoloro e inerte, que constituye el 0,934% del aire y fue descubierto en 1892 por Lord Rayleigh y William Ramsay. Se utiliza en la industria como gas de relleno para prolongar la vida de las lámparas y en aplicaciones que requieren atmósferas inertes. Aunque es generalmente seguro, su inhalación puede tener efectos negativos en la salud humana, especialmente por su radiación alfa.