El documento argumenta que la educación y la cultura deberían estar más integradas y promover el desarrollo personal a través de la imaginación y la literatura. Señala que la educación actual se centra demasiado en la instrucción y la disciplina en lugar del placer y la felicidad. También sugiere que la imaginación no se pierde con la edad, sino que evoluciona de soñar con cuentos de hadas a imaginar un mundo mejor. Concluye que la literatura, la educación y la cultura deben cultivarse juntas para permitir que