El documento describe la pintura barroca española, en particular el realismo barroco de Velázquez. Velázquez dominó el dibujo y el color, y capturó la realidad de una manera naturalista pero también intelectual. Sus retratos realistas inmortalizaron momentos y captaron la totalidad de las personas y escenas. Velázquez alcanzó la cumbre del retrato a través de su profundidad espacial, composiciones portentosas y habilidad para detener el movimiento.