El documento resume el arte en la Península Ibérica durante la Edad Media, incluyendo el prerrománico asturiano, el románico, el arte mozárabe, el gótico y la pintura hispano-flamenca. Destaca la arquitectura prerrománica asturiana con plantas basilicales y cubiertas abovedadas, así como la escultura y pintura románicas con temas religiosos y la transición al gótico con sus catedrales de piedra y portadas escultóricas.