El movimiento artístico neoclásico surgió en el siglo XVIII en Francia bajo la influencia de la Ilustración, basándose en principios de orden, sencillez y claridad. Tomó como modelo las obras de la antigüedad clásica griega y romana. En Italia se encontraron importantes obras de la antigüedad y se realizaron excavaciones en Pompeya y Herculano que avivaron el estudio de las ruinas clásicas.