La escultura experimenta una revolución radical en el siglo XX, abandonando las formas tradicionales y materiales. Se produce una pérdida del humanismo y un fuerte individualismo. Artistas como Rodin, Moore y Giacometti exploran nuevas técnicas como la deformación, la incorporación del espacio y el vacío, y el uso de materiales no convencionales. Para finales del siglo, la escultura contemporánea incluye el movimiento, la abstracción y concepciones no figurativas del arte.