El documento compara las ciudades romanas y medievales, destacando que las ciudades romanas tenían una estructura de damero con calles principales, mientras que las ciudades medievales consistían en un enjambre de calles estrechas formando barrios. Las ciudades romanas contaban con edificios públicos y servicios como alcantarillado, mientras que las ciudades medievales carecían de estas comodidades e infraestructuras.