Todo el cerebro está dedicado al procesamiento de la música. La música cumple funciones sociales como la cohesión de grupos y el vínculo emocional entre madres e hijos. Al igual que con el lenguaje, existen áreas cerebrales especializadas en el procesamiento musical como la corteza auditiva para el tono y áreas frontales para unir sonidos en el tiempo. Además, la música produce placer al cumplir o no las expectativas neuronales a través de la liberación de dopamina.