Este artículo explora varias preguntas sobre la política actual y la crisis de la democracia. Argumenta que la política se ha alejado de los intereses ciudadanos y se ha convertido más en un negocio, con los políticos enfocados en venderse a sí mismos más que en proponer ideas o planes de gobierno. También señala que el marketing político ha llevado a que los partidos cambien sus posiciones según las preferencias del mercado electoral en lugar de defender ideologías. Esto ha disminuido el debate sobre ideas y ha dañado