El documento discute por qué los conflictos no son inherentemente buenos o malos, ya que no siempre involucran agresión o violencia y pueden ayudar a resolver diferencias y aprender de los demás. También explica que negociar no siempre es una opción en un conflicto, como en un juicio criminal donde el acusado solo puede aceptar su condena. Finalmente, presenta un cuadro para marcar la mejor estrategia para manejar diferentes tipos de conflictos: imponerse, renunciar, evitar, colaborar o negociar.