El concepto de "buen vivir" defendido por las comunidades indígenas de América Latina propone un modelo de desarrollo más justo, sostenible y ecológico, en oposición al concepto occidental de "vivir mejor". El buen vivir busca lograr un sistema equilibrado donde todos puedan llevar una vida digna, no solo unos pocos, y respeta la interdependencia entre los seres humanos y la naturaleza. Recientemente, Ecuador y Bolivia han incluido el buen vivir en sus constituciones como objetivo social.