La buena alimentación es fundamental para el desarrollo y mantenimiento de la vida. Una buena alimentación implica el consumo equilibrado de nutrientes como proteínas, vitaminas, minerales, lípidos y glúcidos. Además, una buena alimentación considera factores como la calidad, cantidad y proporcionalidad de los alimentos, y provee los nutrientes necesarios de acuerdo a la edad, sexo y nivel de actividad física de cada persona.