Freire discute en este documento aspectos importantes de la práctica educativa. Resalta que tanto el que enseña como el que aprende se educan mutuamente. Exhorta a los docentes a enfrentar el miedo y los obstáculos con valentía y a formarse con dignidad en su importante labor. También enfatiza la necesidad de reconocer la identidad cultural de los estudiantes y promover la imaginación para lograr una escuela inclusiva y democrática. Finalmente, Freire considera al docente como un militante político comprometido con combatir