El documento presenta información sobre un proyecto de casa realizado por el arquitecto Alejandro Aravena en 1997 en La Florida, Santiago de Chile. La casa fue diseñada para una escultora que vivía sola pero tenía una vida social activa. La casa se organizó en crujías paralelas orientadas este-oeste para aprovechar las vistas hacia el valle, con muros hacia el poniente para protegerse del sol. La construcción se realizó en ladrillo siguiendo un enfoque sencillo para que los albañiles pudieran llevarla