Una paciente de 24 años en embarazo presentó dolor abdominal y fue inicialmente diagnosticada erróneamente con infección de vías urinarias, evolución que llevó a una apendicectomía complicada por apendicitis aguda. La cirugía fue abierta debido a un diagnóstico tardío, y aunque la herida se clasificó como contaminada, no ha mostrado complicaciones postoperatorias hasta el primer día tras la intervención. El pronóstico es óptimo, con cuidados postoperatorios adecuados y sin evidencia de infección ni otros problemas.