Krispy Kreme, fundada en 1933, experimentó un crecimiento significativo y una serie de cambios estratégicos a lo largo de los años, incluyendo el control del proceso de producción y la expansión de franquicias. Sin embargo, la empresa enfrentó una caída en su desempeño debido a problemas administrativos y competencia fuerte, lo que llevó a la manipulación de información financiera. Para revertir la situación, se sugieren acciones como mejorar el marketing, cerrar tiendas no rentables y desarrollar nuevos productos temáticos.