Nokia siguió una estrategia global en tres fases: 1) Aumentar el número de usuarios aprovechando el crecimiento del mercado mundial de teléfonos celulares, 2) Transformarse de un proveedor básico a uno más innovador con productos premium y 3) Diversificar en nuevos negocios como servicios móviles y alianzas estratégicas. Inició con estrategias regionales adaptando productos a necesidades locales, pero luego se expandió globalmente. Los competidores podrían copiar su enfoque en países en desarrollo pero