Castilla-La Mancha es una región austera con poca población que fue frontera entre el mundo cristiano y el islámico. Es conocida por la producción de azafrán, el queso manchego y por ser el escenario de la novela Don Quijote. Sus principales cultivos son el tomate, el ajo y la cebolla, y su gastronomía incluye platos como el gazpacho manchego y postres a base de miel y almendras.