Los comprobantes se clasifican en documentos probatorios y títulos valores. Los documentos probatorios incluyen boletas, facturas, notas de ajuste, vales de caja y remitos, que constituyen la base de prueba de las operaciones de la empresa. Los títulos valores son documentos necesarios para ejercer derechos literales y autónomos, como vales, pagarés, cheques y letras de cambio.