Las células T y sus subtipos, especialmente las células Th1, son cruciales en la respuesta inmune contra antígenos, desempeñando un papel fundamental en diversas enfermedades autoinmunes y en la respuesta a infecciones como la de Helicobacter pylori y Mycobacterium tuberculosis. Un desequilibrio entre las respuestas Th1 y Th2 puede influir en la severidad de estas enfermedades, mientras que la interacción de las respuestas inmunitarias es esencial para la protección contra patógenos tanto intracelulares como extracelulares. Aunque la respuesta Th1 es vital para la defensa del huésped, también puede causar daño tisular significativo en el proceso.