Este documento discute cómo la introducción de competencias básicas en la educación española representa un reto para la dirección de las escuelas y una oportunidad para transformar las instituciones educativas. Plantea que el desarrollo de competencias debe ser un proyecto integrador que guíe la organización y funcionamiento de las escuelas. También argumenta que el liderazgo pedagógico de los directores es clave para facilitar cambios que permitan a los estudiantes adquirir habilidades prácticas y saber resolver problemas de la vida