Este documento discute la importancia de la comunicación para los gobiernos en la era moderna. Explica que los gobiernos ya no pueden funcionar de manera jerárquica y deben comunicarse con los ciudadanos para mantener la legitimidad y el consenso. También habla sobre la necesidad de una "campaña permanente" para mantener la fidelidad de los votantes y construir la imagen pública a través de estrategias simbólicas y de comunicación. Finalmente, propone un modelo operativo de comunicación de gobierno.