El documento discute cómo la emoción y la razón influyen en el proceso de toma de decisiones políticas. Explica que la emoción activa el razonamiento y es más fácil persuadir a las personas apelando a sus emociones que sólo usando evidencia y lógica. También analiza dos modelos para la toma de decisiones de los líderes políticos - incremental y de planificación racional - y concluye que los mensajes políticos más efectivos son los que cuentan historias que activan las emociones de los electores.