La comunicación afectiva entre padres e hijos es fundamental para el desarrollo de la personalidad y las relaciones sociales. Permite compartir emociones, sentimientos y vivencias para sentirse comprendido y aceptado. Sin embargo, existen modos equivocados de comunicación como la advertencia, victimización, comparación, ironía y predicción que pueden dañar la relación. Para comunicarse de forma positiva, los padres deben escuchar activamente, definir su postura de manera clara y respetar la individualidad de los hijos.