La Revolución Francesa llevó a la Asamblea Nacional Francesa a declarar los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789, estableciendo principios fundamentales como la igualdad, la libertad y la resistencia a la opresión. Posteriormente, la Constitución Política de Chile de 1980 también declaró una serie de derechos para los ciudadanos chilenos, como la igualdad ante la ley, la libertad de expresión, reunión y asociación, así como derechos a la educación, trabajo y seguridad social.