A lo largo del siglo XX, Estados Unidos tuvo una gran influencia en Chile y América Latina, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Ejerció influencia política presionando a Chile para romper relaciones con el Eje y expulsar ministros comunistas, e influencia económica a través de inversiones y misiones de asesoría. También promovió el estilo de vida estadounidense a través de la cultura de masas y la influencia militar a través de doctrinas y alianzas de defensa.