El documento aborda la importancia de contextualizar el conocimiento para que sea pertinente, según las teorías de Edgar Morín y Lev Vygotsky, destacando la interdependencia entre el todo y las partes en los procesos de aprendizaje. Se enfatiza que el ser humano y la sociedad son multidimensionales y que la educación futura debe ser integral para resolver problemas complejos, evitando la fragmentación del conocimiento. Asimismo, se propone una transformación en la circulación del conocimiento que contemple la diversidad de contextos sociales y culturales.