El proceso de fabricación de ladrillos implica varias etapas, desde la selección de la arcilla hasta el cocido final del producto. La arcilla se somete a maduración, tratamiento mecánico, humidificación, moldeado, secado y cocción, cada una de las cuales es crucial para garantizar la calidad del ladrillo. Se distinguen varios tipos de ladrillos según su forma y características, como los ladrillos macizos, perforados y refractarios, cada uno destinado a aplicaciones específicas.