La crisis de comunicación se define como un problema que, al volverse público, involucra a diversos actores y se vuelve incontrolable por la organización. La reputación juega un papel crucial en la gestión de crisis, ya que una buena reputación construida sobre acciones éticas puede facilitar una recuperación efectiva. La prevención de crisis implica la preparación de mensajes y estrategias adaptadas a diferentes públicos para gestionar la comunicación de manera efectiva.