El documento analiza cómo las condiciones existenciales en El Salvador, como la desigualdad social y la falta de oportunidades, fomentan comportamientos violentos y la aparición de psicópatas y asesinos. Se discute la transformación de la agresividad en diferentes formas de violencia, así como los rasgos y clases de psicópatas y asesinos en serie. Se concluye que factores sociales y estructurales son responsables del aumento de conductas antisociales, desafiando la noción de que solo la familia es culpable.