David Hume cuestiona los fundamentos del conocimiento, la religión y la metafísica desde un escepticismo basado en el empirismo. Según Hume, solo tenemos conocimiento de nuestras impresiones sensibles, no podemos establecer relaciones causales ni afirmar nada más allá de la experiencia. Por lo tanto, no podemos probar la existencia de Dios, el alma o la realidad exterior, y solo podemos hablar de creencias pero no de certezas sobre el futuro o lo sobrenatural. Hume también critica la ética racionalista y fundamenta la moral en el sentimiento.