La letra de cambio se originó en las ciudades italianas de la Edad Media para facilitar el comercio, aunque ya era conocida por los antiguos. Se independizó del contrato de cambio en el siglo XIX para adaptarse mejor al gran desarrollo comercial. Es un documento mercantil que contiene la promesa incondicional de pago de una cantidad determinada en una fecha fijada y se rige por la ley cambiaria.