Este poema habla de lo eterno y lo efímero. Lo que es circunstancial pasa, pero lo trascendente permanece siendo lo mismo aunque se renueve cada día. Se refiere a algo que está siempre presente, guiando a las personas en el día a día y dando perspectiva de futuro, renovándose de forma mágica sin repetirse. Este algo perdura lo necesario, muriendo cuando es propio y renaciendo en un entorno siempre distinto.