Los años 50 marcaron un cambio significativo en el diseño industrial europeo, destacando las influencias italianas, danesas y escandinavas tras la Segunda Guerra Mundial, caracterizadas por una luminosidad y funcionalidad renovadas. Diseñadores como Gio Ponti y Hans J. Wegner emergieron con estilos que priorizaban la ergonomía y la estética, mientras que el diseño americano se transformó en reflejo del consumismo en auge. Este periodo consolidó a varios diseñadores como figuras clave en la evolución del diseño contemporáneo, dando paso a un enfoque más experimental y funcional que sigue resonando en la actualidad.