Durante el siglo XIX en México, surgieron dos propuestas de nación representadas por liberales y conservadores, cada una con ideologías y modelos educativos diferentes. Los liberales promovían un gobierno republicano y educación secular, mientras que los conservadores se alineaban con un orden colonial y la influencia de la iglesia. El triunfo del liberalismo se consolidó a través de iniciativas como el Plan de Ayutla y la Constitución de 1857.