La dramatización mejora el desarrollo del lenguaje oral en niños de 3 años, potenciando su personalidad, observación y comportamiento social. A través de diversas técnicas, como juegos dramáticos y el uso de títeres, los niños expresan sentimientos y desarrollan su creatividad. Esta estrategia educativa también fomenta la socialización, el entusiasmo y un aprendizaje más activo.