La evaluación dinámica se centra en medir el potencial de los estudiantes para aprender en lugar de simplemente lo que han logrado, combinando evaluación e intervención para fomentar el aprendizaje. Utiliza métodos como la prueba previa, intervención y post-prueba para guiar a los estudiantes y ofrecer retroalimentación personalizada, beneficiando el desarrollo de habilidades del siglo 21. A pesar de las críticas sobre su fiabilidad, se considera que la evaluación dinámica proporciona inferencias sólidas sobre el progreso del estudiante y apoya su aprendizaje individualizado.