El documento describe las características generales de la pintura manierista, incluyendo la oposición a las normas clásicas, la libertad creativa, la influencia de Miguel Ángel, el uso arbitrario del color y las proporciones alteradas en busca de nuevos valores expresivos. Las figuras se alargan y estilizan adoptando siluetas filiformes pero sin perder su humanidad. Se prefiere la tensión frente al equilibrio y la expresividad frente al idealismo.