El documento discute la importancia de una educación filosófica que promueva la libertad de pensamiento y la innovación. Propone que la educación debería enfocarse en desarrollar la capacidad de pensar de forma autónoma más que en la memorización. También argumenta que los proyectos educativos que integran la teoría con la práctica permiten abordar problemas reales y fomentan el aprendizaje a lo largo de la vida.