La Constitución de Venezuela establece que la legitimidad del poder reside en el pueblo y tiene como finalidad salvaguardar la libertad de la sociedad y de cada ciudadano. Reconoce una amplia gama de derechos humanos inherentes a todos los seres humanos sin discriminación, como la libertad, igualdad ante la ley, acceso a la justicia y protección del estado. También garantiza derechos políticos como el sufragio, manifestación pacífica y referendo, estableciendo a Venezuela como una democracia.