La estructura social de la Edad Media estaba dominada por la nobleza y la iglesia. En la cima estaba el rey, quien gobernaba bajo la autoridad de Dios y era responsable de administrar justicia. El papa lideraba la Iglesia Católica y tenía autoridad sobre asuntos religiosos y espirituales. Debajo de la nobleza estaban los campesinos, artesanos, comerciantes y banqueros, quienes constituían la mayor parte de la población.